Estudiantes de la escuela Berry Elementary en Néstor enfrentan riesgos de salud debido al exceso de emisiones de sulfuro de hidrógeno

SAN DIEGO — Los niveles elevados de sulfuro de hidrógeno reportados en Néstor han obligado a Jessica Valero a cambiar la rutina de sus hijos.
“Pensé que no era real hasta que empezamos la escuela. Cuando los dejo temprano, como a las 7 ó 7:30, huele muy, muy mal. Apenas se puede respirar. Incluso con mascarilla, los niños se quejan mucho,” dijo Valero.
Valero tiene dos hijos que asisten a Berry Elementary. Ella y su familia se mudaron desde Chula Vista hace dos años. Se les advirtió que podría older muy mal durante el verano. Ellos no se dieron cuenta de la situación del aire porque cuando se mudaron era invierno.
Valero dijo que a su niño de 10 años se le ha agravado el asma y a su niño de 6 años le han empezado síntomas, “Es muy preocupante,” dijo Valero.
“Y mi niño que apenas empezó kínder, no tenía asma ni problemas de respiración, y últimamente todo el tiempo está enfermo. Cada semana le necesito llevar al doctor. Ahora me dijeron que probablemente—no sé si es por el aire—y ahora está empezando a usar inhaladores también. Tiene seis años, pero no tenía problemas antes,” agregó.
La comunidad de South Bay está experimentando niveles elevados de sulfuro de hidrógeno, un gas conocido por su olor a huevos podridos, que es producido por la contaminación de las aguas residuales del río Tijuana. De acuerdo con un reporte de abril del County News Center, los niveles han sido registrados en el monitor de Néstor, ubicado en la primaria Berry Elementary School, cerca de donde Saturn Boulevard cruza el río Tijuana. En esa zona, la caída de elevación crea una pequeña cascada que puede provocar espuma en las aguas residuales, lo que aumenta las emisiones.
Las emisiones de sulfuro de hidrógeno son monitoreadas por la red del Distrito de Control de la Contaminación del Aire de San Diego. El público puede inscribirse para recibir alertas SDCAPCD cuando los niveles superen las 30 partes por billón, que es el umbral reconocido en el cual la mayoría de la gente puede oler el gas. Adicionalmente, los datos actuales también se publican en el panel del condado sobre la contaminación en el Valle del Río Tijuana.
Los efectos en la salud pueden incluir náuseas, dolores de cabeza y problemas respiratorios, incluyendo el desarrollo o empeoramiento del asma.
Ante esta situación, organizaciones locales han impulsado medidas de prevención y comunicación. Courtney Baltiyskyy, vicepresidenta de política pública y defensa de YMCA de San Diego, dijo que uno de los enfoques ha sido asegurar que las alertas lleguen a las familias en su idioma, “Queríamos asegurarnos de que las alertas por altos niveles de sulfuro de hidrógeno salieran en inglés y en español desde temprano, y que hubiera colaboración con medios en español.”
Baltiyskyy agregó que el problema requiere cooperación binacional. Dijo que el trabajo que ocurre en San Diego está directamente vinculado con Tijuana, “Entre más trabajemos juntos para exigir financiamiento y responsabilidad a ambos gobiernos, más pronto veremos soluciones a corto y largo plazo.”
Como parte de los esfuerzos recientes, Baltiyskyy recordó la inversión de $600 millones por parte del gobierno federal para mejorar la infraestructura de la Comisión Internacional de Límites y Aguas, una medida que busca reducir la contaminación transfronteriza.
Sin embargo, los registros de sulfuro de hidrógeno continúan mostrando incrementos en la presencia del gas. En la reunión de abril 9 del consejo de administración de SDAPCD, el alcalde de Coronado, John Duncan, citó estudios que establecen que una de cada tres horas por noche se exceden los niveles aceptables de la presencia del gas en el aire.
Mientras tanto, las familias recurren a soluciones dentro de casa. Valero dijo que utiliza purificadores de aire, aunque su efectividad es limitada. “Funcionan solo si mantengo las ventanas cerradas. Si se me olvida, me levanto en la noche a cerrarlas,” comentó. “Tengo tres purificadores. Uno me lo dio el condado, pero tuve que comprar otros dos.”
En la escuela, el director de Berry Elementary, Joseph Prosapia, dijo que han implementado medidas similares. “Tenemos filtros de alta calidad en cada salón. Revisamos los niveles cada mañana y, si están altos, seguimos un horario como de día lluvioso, manteniendo a los estudiantes dentro,” explicó.

Prosapia también destacó la frustración de la comunidad. “Existe la percepción de que si esto estuviera pasando en La Jolla o Del Mar, ya se habría resuelto”, dijo. “Eso hace que las familias sientan que no son igual de importantes.”
Un estudio reciente sobre el uso de purificadores conducido por SDAPCD (por sus siglas en inglés), y distribuido a más de 4,700 hogares, recibió 1,207 respuestas y encontró que muchos residentes dependen de estos dispositivos, aunque no son una solución completa.
Algunos de los resultados de la encuesta reflejan que hay una alta satisfacción entre los usuarios de los purificadores de aire. La mayoría de los encuestados, un 57% indicó estar muy satisfecha mientras que un 31% señaló estar descontento. Un 34,8% indicó tener menos síntomas de alergia o asma.
Funcionarios del condado han aprobado $4 millones adicionales para continuar el programa de purificadores de aire y buscan expandirlo a 30,000 unidades, dependiendo de financiamiento adicional estatal y federal.
Sin embargo, activistas como Jasmine Vargas, del Environmental Health Coalition, insisten en que se debe tratar como una crisis. “Tenemos que abordar esto como la emergencia que es", dijo Vargas. “Eso significa atender los problemas del agua, el tratamiento y llegar a la raíz del problema.”

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